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moquegua pintura3(Moquegua, 28 febrero 2014).- El historiador Víctor Casanova Vélez, nos deleita con los acontecimientos históricos que avivan nuestra identidad, por ejemplo los viejos carnavales a los largos del tiempo en una ciudad con casi 500 años de fundación española

EL CARNAVAL 1925- 1960.
El carnaval transformado gustó en Moquegua y se incorporó  a la memoria colectiva local hasta la década del sesenta cuando el Presidente Prado suprimió dos días festivos de carnaval; sólo dejó el domingo de carnaval.

ACTIVIDADES.
El carnaval del Oncenio de Leguía, heredado de los bisabuelos y jugado por nuestros padres, duraba tres días festivos. Quince días antes, los comercios de la Calle del Medio ofrecían polvos olorosos, serpentina, mixtura, máscaras y chisguetes de éter; mi padre y todos en Moquegua guardaban una fuerte provisión de estos “útiles de carnaval” para estos juegos que serían muy animados. Los más caros eran los chisguetes de éter “Amor de Pierrot”, símbolos de status alto.
 
La semana anterior al carnaval se hacía pública la lista de señoritas candidatas al Reinado de Carnaval, título prestigiado y codiciado por las damitas de la mejor sociedad local. La elección se hacía al estilo 1925: Por elección popular a través de cédulas compradas en las farmacias locales: Cosío y la Francesa. Coronada la Reina en elegante ceremonia, primero en el Teatro Bolognesi y luego en el Cine Teatro Mariscal Nieto, se hacía la entrada de Ño Carnavalón, desde El Portillo hasta La Plaza de Armas donde su edecán anunciaba la regla principal de las fiestas: No había reglas. En Brasil es el Rey Momo.

Desde la mañana del domingo,  hasta el martes de carnaval, Moquegua tenía otra rutina. Las compras en La Recoba se hacían muy temprano para evitar el juego con agua, pero siempre había una pintada con colorete o rouge. En casa, el vecino sorprendía a la vecina con un baldazo con agua, o ella lo sorprendía a él. La mujer tenía licencia para ello. Con el sol veraniego, el juego con agua se generalizaba en todas las calles y barrios; nadie se salvaba de una mojada completa. El que salía a la calle se sabía a qué se exponía: Un baldazo de agua desde un balcón o un techo; o encontrase con un grupo de damas o de varones que lo dejaban “sopa” y pintado o pintada con un sinfín de sustancias que lo dejaban como un arco iris. La tarde nublada o lluviosa de febrero enfriaba el ímpetu guerrero y los empapados jugadores cambiaban de ropa, para  iniciar el reinado del juego con polvos olorosos, harina y mixtura. El entusiasmo  era general.

En la mañana dominguera se cruzaban los baldazos de agua; sin embargo, en la tarde se daba la tregua para el desfile de carros alegóricos, encabezados por la Reina. Se le llamaba “corso de flores y su batalla” por las bellas damitas de cada carro alegórico; ellas, durante todo el recorrido, lanzaban gran cantidad de mixtura y serpentinas al público; éste hacía lo mismo con ellas, a lo largo de toda la calle del Medio, la Plaza de Armas y Belén. Esto era la batalla donde nadie lanzaba un globo con agua contra los que desfilaban. Los balcones eran lugares preferidos para esta batalla. Otro personaje esperado era el Rey Feo. En los años cincuentas era irremplazable en este papel  Augusto Mazuelos Begazo; él, en los días ordinarios era un serio dependiente de la tienda de don Daniel Zeballos, esquina Tacna y Moquegua, pero en el carnaval se transformaba en el pícaro y jocoso rey feo, vestido con levita y sombrero de copa alta de color verde, que desfilaba en un carro descapotable del año veinte. Moquegua entera se reía a grandes carcajadas festejando sus ocurrencias. Era único.

En el Cine Mariscal Nieto, de ordinario, el intermedio  duraba tres minutos. En carnaval, éste duraba veinte minutos; se encendían las luces para jugar con los chisguetes “Amor de Pierrot”. Hombres y mujeres intercambiaban  chorros de frío éter perfumado,  lanzados al cuello, a los escotes femeninos, a las espaldas, o cerraban algún ojo. También se intercambiaban las serpentinas con mensajes amorosos. Las damas, nada tímidas jugaban hasta que empezaba la película.  

En los bailes se mantenía la distancia social: La sociedad aristocrática bailaba en el Club Moquegua; el baile de disfraces en honor a la Reina era allí.  El pueblo se divertía en la Sociedad de Artesanos donde los concurridos bailes de disfraces se sucedían hasta el martes de carnaval; marcaron época los grandes bailes en esta Sociedad  siendo presidente Don Gaspar Zapata Vélez, entre 1953 a 1957. La polka de Filomeno Ormeño se bailaba en ambos lugares, integrando a Moquegua:
“Todos a reír y a gozar /  todos a gozar del carnaval; mascarita, vamos a danzar / con ritmo triunfal.
Alegremos Lima virreinal,  / nuestras reinas se divertirán / y sus risas nos animaran  / en el carnaval.
Carnaval, carnaval!  /Es el grito general; / carnaval, carnaval!  /de alegría sin igual.

El carnaval se jugaba en el campo, en un ambiente amigable, lejos de la censura social y los prejuicios de la Ciudad. Cada familia extensa se reunía en la casa-hacienda, con sus amigos y vecinos. Durante tres días se jugaba en las acequias rebosantes de agua por ser época de avenidas y a falta de pinturas, la sandía o “sandilla”, se convertía en fruta “para carnavalear”. Las tardes eran para los amenos bailes en los frescos corredores de la casa donde el vals y la marinera iban parejos con  los polvos olorosos, serpentina y mixtura. La música de vitrolas RCA Victor o de  guitarristas divertía a los asistentes. Se recuerda a Guido Monteverde, eximio artista de la guitarra.

PLATOS TRADICIONALES
El plato moqueguano típico de carnaval era el caldo blanco llamado “puchero o sopa de peras”. Era un plato loco para una fiesta loca: Por los tres días festivos llevaba tres carnes (res, cordero y chancho), tres tubérculos (papas, yucas y racachas), tres agregados (garbanzo, chuño y mote pelado de maíz); finalmente, se agregaba peras frescas, maduras, al momento de servir el almuerzo. En las tardes, el plato rey era el asado de cordero. En la despedida se servía el “sopiado” de leche.

COSTUMBRES NO MOQUEGUANAS.
Las costumbres  de los carnavales en el Ande moqueguano eran muy diferentes a los festejos en la Ciudad, ya descritos. Por descender de las celebraciones ancestrales por las lluvias, el carnaval andino se caracteriza por sus danzas en pandilla.

La costumbre más extendida en el Perú es derribar un árbol ataviado de regalos; se llama "Yunza" en la sierra y  "Cortamonte" en la costa. El alferado corta un gran árbol y lo planta en el lugar de la fiesta. Alrededor de él, bailan los asistentes, girando al rimo de la música. A la vez que danzan,  cada bailarín o pareja golpea el árbol con un hacha tratando de cortarlo, turnándose para hacerlo. Finalmente cuando el árbol es derribado los niños y adultos se abalanzan sobre él para recoger los regalos. La pareja que da el corte que se derriba al árbol queda emparentada y a cargo de la organización de la fiesta del siguiente año. Esta costumbre de carnaval no se desarrolló en el valle de Moquegua; la principal causa era que los sauces del monte rivereño no se podían cortar para estas fiestas, por respeto a una tradición prehispana y porque las Leyes de Indias lo prohibían; esos árboles sólo se cortaban para defenderse de las avenidas del río. La costumbre, como “cortamonte”, nos llegó de la mano del Batallón de Ingeniería “La Breña”, traída desde Satipo. Fervientes devotos de ella, hoy, son los migrantes andinos que no comparten la costumbre local de respetar los árboles
Lo que no ha muerto es el juego con agua, brusco o no, por las mañanas, y el juego con harina por las noches. Ni en los años de  sequía la gente del campo o la ciudad se priva de esa traviesa tradición del carnaval.  Hoy, los globazos con agua a la salida de las academias, los baldazos con agua coloreada con añilinas, el petróleo, el betún y la pintura; en la noche la popular "matachola" es el terror de todas las chicas, ya que no sólo las deja llenas de talco o yeso, sino que también las deja con dolor de cabeza.  Se juega con barro “agualate”, pero en carnaval "todo se vale" y “un poco de agua no mata a nadie”
CARNAVAL EN LIMA, 1925                   CARNAVAL EN MOQUEGUA, 1925

Por: Magister Víctor Casanova Vélez

(Moquegua, 18 febrero 2014).- Don Augusto ¿Ordóñes?, distinguido caballero de la selecta sociedad moqueguana, era admirador del “carnaval transformado” establecido por el Presidente Leguía en la capital; y se le “metió entre ceja y ceja el que Moquegua transforme la antigua manera de jugar carnaval, con la modernísima”(El Farol). Esta Revista informó en febrero de 1925, Don Augusto se reunió  “con la Liga de las Naciones” (Cabezas de instituciones) para pedir  apoyo a la idea y su compromiso de participar en las actividades. Finalmente, se formó el Comité Pro Transformación del Carnaval. Éste se encargó de “…nosotros hacemos el programa, nosotros coronamos a la Reyna, nosotros iniciamos la tremenda batalla de las flores por último, nosotros jugamos el carnaval”, decía don Augusto al “Farol”. Hoy me hago la misma pregunta que hicieron en 1925: “¿Y la Municipalidad?”; la respuesta de Don Augusto dice todo: “Bah¡ caracho, que se contente con que ponga el V. B. i asunto concluido”. El alcalde Octavio Turcke no participó.
La transformación del carnaval moqueguano consistió en que por primera vez se  elegía a la Reyna de Carnestolendas, se realizaba “el corso de flores con su batalla” y bailes de disfraces, con la finalidad de que no se juegue con agua ni  con polvos. Este proyecto tenía su Plan “B”: ¿Y si las personas llamadas a prestar apoyo no ayudasen? ¿Fracasaría el carnaval?: “¡No¡ entonces jugaremos del otro (modo) con bastante agua, porque también tenemos material”; globos para llenar con agua, jeringas pintadas, hechas de hojalata, modelo de Lima, confeccionadas por Manuel Abastos, y baldes”(El Farol).
Los útiles para el nuevo carnaval eran chisguetes de éter perfumado, serpentinas, confeti y máscaras. En ese año, por ser la primera vez, el comercio local (Turcke & Podestá, Villegas y Badoino) no estaban preparados para estos juegos. El único comerciante que se preparó para esta nueva oportunidad fue el joyero Carlos Antonio Hurtado quien ofrecía “Los mejores artículos para carnaval, vende a precios reducidos”.
El primer acto fue la elección de la Reina del Carnaval entre señoritas de la mejor sociedad moqueguana. Los volantes con el nombre de las candidatas circularon profusamente y el entusiasmo por participar en la elección fue bastante grande en “todas las clases sociales”. Las cédulas se compraban en la “Farmacia El Pueblo” de Jesús H. Cosío, “Farmacia Italiana” de Miguel Sánchez Moreno y  “Farmacia Francesa” de Carlos Alberto Fernández Dávila. El sufragio fue público y se realizó en la Plaza Principal, durante los días 15 y 16 de Febrero, ante una Comisión formada por “respetables caballeros de la localidad: Manuel Barrios Fajardo, Salvador Diez Canseco, Eduardo de la Flor y Augusto Chocano”. El escrutinio tuvo lugar a las 6p.m. del lunes 16. Las señoritas que merecieron la simpatía del vecindario fueron: Graciela Ghersi, Olga Becerra, Lucila Fdez. Dávila, Rosa Vargas, Luzmila Laos, Amanda Vargas, María Rosa Jiménez, María Elvira Vélez, Zoila Maura, Ada Chipoco, Consuelo Torres, Blanca Gómez Morón, Marieta Becerra, Grimanesa Manrique, Alicia Malatesta, Virginia Fajardo, Carmen Torres, Elena Zapata Castro, Anita Pomareda, Matilde Gómez, Rebeca Vaccaro, Olga Matineau, Ernestina Cornejo, Amedea Malatesta, Blanca Vélez, Victoria Zapata, Carmen Briceño, Lilia Zapata, Aurea Fernández Dávila, Esther Cosío, Esther Maldonado, Elena Vélez Zapata, Rosa Manrique e Isabel Becerra de la Flor. Todas ellas pertenecían a las más refinadas familias de la aristocracia local. “El Farol”• informa: “…después de haberse sostenido por mui simpáticas i virtuosas señoritas de nuestra sociedad una reñida lucha para ocupar el Cetro de Carnestolendas…” fue elegida Isabel Becerra de la Flor con abrumadora mayoría de 1020 votos como S.M. Isabel I reina del carnaval de 1925. La segunda fue Rosa Manrique con 421 votos;”triunfó con amplitud los anhelos de quienes sugirieron y tomaron a cargo la transformación del Carnaval” (El Farol, Nº 4, 1925)
Fue la primera vez que se elegía una Reyna  en Moquegua. El reinado era por  “Carnaval”; por entonces no se estilaba hacerlo en el aniversario de la ciudad. Cuando se suprimen los tres días festivos del carnaval, recién tuvo importancia elegir a la Reina de la Ciudad en nuestro aniversario. Se inicia  una tradición entre la primera Reyna  Isabel Becerra de la Flor, 1925 hasta las dos últimas Reinas Moqueguanas: Srta.  Ana Gabriel Sologuren Torres, Srta. Gloria Mercado Rueda y Karoline García Dorado.
El  Sábado 21 fue “El día de coronación” de S.M. Isabel I en el Teatro Bolognesi. Don Augusto impresionó al teatro totalmente lleno de gente cuando dijo en verso: “Habiendo sido proclamada, nuestra soberana amada / como reina del carnaval, después de una votación colosal/ Al señor prefecto invito, para que siguiendo el rito / i a su gusto y manera, corone a Isabel primera.”. Él  lo justificó: “¡Què querís que haga, cuando hai que hacer una cosa fina, se hace”¡(sic). “El Farol”
A las 10.30 p.m. se hizo la entrada de “Ño Carnavalón” con desfile de comparsas. “Ño Carnavalón era un muchachote de paja bien grandazo. Lo montamos en un burro y luego con todos los soldaditos del Capitán de la Infantería i todos los palomillas del pueblo, metieron la gran bulla que duró hasta cerca de la una de la mañana, con cohetes, latas, aplausos y un montón de cosa”s. En tanto, en el Club Moquegua había baile; el ritmo de moda era el tango.

El domingo 22 fue el primer día de carnaval; era el “Día Alegórico”. En el Parque Bolognesi o “La Alameda” se presentaron cuatro  carros alegóricos; en realidad eran cuatro carretas muy bien adornadas, tiradas por dos toros, cada una. Los presentaron la Compañía del Teatro Bolognesi, la Colonia China y el Comité Organizador.  Este corso de las flores se inició a las 2.30 p.m. encabezado por dos chaplines en burro y dos a pie que generaban grandes risas con sus pantomimas; les seguían “comparsas de soldaditos disfrazados con sus musiquitas y mucha gente”;luego los carros alegóricos. Recorrieron el jirón principal hasta la Plazuela de Belén, dando una vuelta a la Plaza de Armas y regreso al Parque Bolognesi. Se le llamaba corso de flores con su batalla porque: “Todos jugaban con los útiles permitidos. De los carros tiraban serpentina y confeti y a los carros tiraban lo mismo”. El espectador acató la nota incluida en el Programa oficial  “El Comité recomienda al público que por la cultura del pueblo se abstenga de jugar con agua y polvos”. (Revista Quincenal “El Farol”, 1925). El corso generó  ambiente festivo y llenó de algarabía a todo el público y desfilantes, que  pedían otra vuelta.

El lunes 23, segundo día de carnaval fue “Día de la infancia” por el baile infantil de disfraces realizado en la Plaza Principal, desde las cuatro de la tarde. Los niños y niñas participantes bailaron one step y jazz y fueron obsequiados por el Comité con dulces, chocolates, soda y baile. Por la noche hubo retreta seguida de baile general de disfraces, en la Plaza de Armas.

El martes 24, último día de carnaval, fue “El día de la kingana y el de la Reina”. En la tarde se realizó una gimkana cómico-popular en el Parque Bolognesi.  Por la noche, el Club Social Moquegua se engalanó con adornos e iluminación extraordinaria porque allí se realizó  el baile en honor a la Reyna del Carnaval; asistió la Reina  con su corte y mucha gente, todos disfrazados. Allí menudeaba el juego con chisguetes de éter perfumado y las serpentinas con mensajes amorosos, que furtivamente llegaban a las señoritas.

El miércoles 25 ya no era festivo. Todos regresaban a su rutina diaria. A las 5 p.m., con gran jolgorio fue sacado el Ño Carnavalón y llevado al cerro de San Bernabé donde lo quemaron y sus cenizas enterradas hasta el próximo año. Terminado este entierro, todos concurrían al Templo de Santo Domingo a recibir la cruz de ceniza en la frente, como signo de arrepentimiento. Era el “Miércoles de Ceniza”, inicio de la Cuaresma.

Cabe preguntar, ahora y entonces, ¿Este año no se ha jugado con agua?. El mismo Presidente del Comité Transformador respondió en 1925: ¿Qué no se ha jugado con agua? Sí señor, con mucha agua, pero con mi agua¡

Finalmente, el carnaval transformado gustó tanto en Moquegua que incorporó todas sus actividades a la memoria colectiva moqueguana y se mantuvo vigente hasta la década del sesenta cuando el Presidente Prado suprimió dos días festivos de carnaval y sólo dejó el domingo de carnaval. Lo que no murió es el juego con agua, brusco o no, por las mañanas; y el juego con polvos olorosos por las noches.


 

(Moquegua, 14 febrero 2014).- Durante  el siglo XIX  los carnavales eran una mezcla de salvajismo y alegría sin límites, en donde eran comunes el arrojar agua o lanzar huevos llenos con agua o perfume. Entre 1860 y 1874 era común ver escenas con heridos.
LOS CARNAVALES DURANTE AUGUSTO B. LEGUÍA.
Al iniciar el siglo XX Ricardo Dávalos propuso un carnaval organizando fiestas y paseos públicos, siguiendo los modelos de Argentina e Italia. En 1922, la Municipalidad de Lima decide reorganizar el carnaval y el presidente Augusto B. Leguía oficializó los carnavales reorganizados. Se eligió la primera reina del carnaval de Lima  por voto popular en febrero de 1922, con mesa de sufragio. Se prohibió el juego con agua y en su lugar se introdujo el uso del chisguete de éter, el talco perfumado, la mixtura o papel picado y las serpentinas con mensajes de amor. Se introdujeron los desfiles de carros alegóricos por las calles de la ciudad y la elección de reinas del carnaval en los distintos barrios de la ciudad. Con el correr de los años, los carnavales fueron adquiriendo otra dimensión 
Cada año, para iniciar el desfile alegórico, el Presidente Leguía salía por el jirón de la Unión en calesa y flanqueado por dos cestos de pétalos de rosas que va arrojándolas mientras de los balcones atiborrados de “damas” recibe papel picado y serpentina. Ubicado en la tribuna oficial, presenciaba el desfile de carros alegóricos y se convertía en un entusiasta jugador con chisquete de éter y serpentina, la que lanzaba a las reinas en sus respectivos carros.
Desde el gobierno de Augusto B. Leguía el carnaval cambió, con los pasacalles con carros alegóricos en donde la élite se lucía elegantemente vestida. Este tipo de carnaval en Lima fue adoptado en las principales ciudades del país, entre ellas Moquegua y duró hasta que el Presidente Manuel Prado lo prohibió en 1958, suspendió los tres días feriados, reduciéndolos a un  día, el domingo de carnaval.
 
Lo que no cambió es el juego con agua durante esos días. Se evitaba hacerlo durante el corso, pero por las mañanas este juego reinaba en todos los barrios de las ciudades. El presidente Leguía, en 1930, se atrevió a prohibir mediante decreto supremo "el juego brusco con agua"; el pueblo enmascarado, le respondió con una copla furibunda: "Leguía ha decretado \ que no haya carnaval \ el pueblo le ha contestado \ cállate viejo animal". Y es que los carnavales con juego de agua es una vieja tradición que, “…difícilmente morirá... después de todo, un poco de agua no mata”.
EL CANCION DEL CARNAVAL COSTEÑO
Filomeno Ormeño compuso una polca alegre, pegajosa y muy movida que presentó a un concurso de canciones de carnaval organizado por la Municipalidad de Lima en 1938. "Canción del carnaval"  Ormeño, gano el concurso y a los pocos días todos bailaban y cantaban la polca aquella.

Cancion del carnaval  (Polca Peruana) Filomeno Ormeño
Todos a reir y a gozar /  todos a gozar del carnaval;
mascarita, vamos a danzar / con ritmo triunfal.
Alegremos Lima virreinal,  / nuestras reinas se divertirán
y sus risas nos animaran  / en el carnaval.
Carnaval, carnaval!  /es el grito general;
carnaval, carnaval!  /de alegría sin igual.
Chabuca Granda compuso la polca "Carnaval de calles" que Irma y Oswaldo volvieron popular: "(...) Una fiesta de color, / una fiesta de matraca, / olvido, si es que hay dolor, / una fiesta de esperanza; / esperanza de reír / tras la máscara pintada / y que al reír y reír / las penas se vuelvan nada."
Hoy,  el carnaval del sur  tiene como emblema al “Carnaval de Arequipa”. “Cantemos bailemos sobre esta granada hasta que reviente agua colorada”. “Estos carnavales quien inventaría, algún desgraciado como yo sería…”

dia del amor(Moquegua, 14 febrero 2014).- Como todos los 14 de febrero, millones de personas en todo el mundo se disponen a festejar el Día de San Valentín, también conocido como el Día del Amor y la Amistad y nuestro país no es ajeno a esta celebración.

En los últimos días, el ingenio popular hasta ha creado nuevos adornos florales en forma de ositos y perritos, todos ellos con corazones hechos de pétalos rojos en el pecho. En la Plaza Túpac Amaru, de Magdalena del Mar, hay una feria de postres como para endulzar más el amor. Y si no se tiene mucho dinero, un paseo tomados de la mano generará esa magia que hace que nos circule más rápido la sangre.

El Día de San Valentín es una celebración tradicional de países anglosajones que se ha ido implantando en otros países a lo largo del siglo XX, principalmente en la que las parejas de enamorados expresan su amor y cariño mutuamente.

En Estados Unidos hacia 1840, Esther A. Howland comenzó a vender las primeras tarjetas postales masivas de San Valentín, conocidas como “valentines”, con símbolos como la forma del corazón o de Cupido. También en este día es común la tradición de regalar rosas a aquellas personas a las que se tiene un especial afecto.

Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación.

Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al enamorado ideal.

Y hoy el día no puede caer mejor: es viernes. Es decir que después de las horas de trabajo, las discotecas y restaurantes, amén de otros locales, estarán repletos de parejas. ¡Que viva el amor!


 

victor casanova en studio97(Moquegua, 13 febrero 2014).- El carnaval es un fenómeno colectivo universal con, por lo menos en occidente, en el medioevo. Sin embargo, varias de sus características y rituales, nacen en las festividades paganas de carnestolendas del mundo greco-romano. La palabra "Carnaval" proviene del latín "Carnevale", fiesta de la carne, del loco amor, donde todas las travesuras valen.
La teoría de la cosmovisión del carnaval  del crítico literario ruso Mijail Bajtin (1895-1975) parte de la hipótesis que este evento es la inversión de un mundo dual. Por unos días el mundo se da vuelta y los sectores sociales bajos pueden ejercer “autoridad ritual” sobre las clases altas o autoridades, quienes tendrán que aceptar la experiencia de ser “degradados ritualmente” y mantener el buen talante. Las nuevas autoridades del carnaval imponen un lenguaje y una gestualidad signada por la vulgaridad. Lo lúdico y la risa dominarán cada instante de la vida de estos días, convirtiendo a la ciudad en un gran espectáculo donde predominan los deseos transgresores de sus participantes. Gracias a las máscaras, todos tienen la oportunidad de ser lo que no son. Ser otra persona, un animal, una planta, otro sexo. Ser todo lo que no te es permitido. El carnaval es la mundanidad elevada a lo maravilloso. Es la oportunidad que el goce de los privilegios y el bienestar, monopolizado por las clases dominantes, pase a ser monopolio del mundo popular. Es un impulso hacia la liberación.
EL CARNAVAL EN EL PERU.
La festividad llegó al Perú con los primeros cristianos, pero por el proceso de aculturación y sincretismo religioso, el carnaval empezó a tomar características propias, según Darío Mejía. Los juegos violentos con agua llevan más de 150 años, lo mismo que las prohibiciones del juego. pero sigue viva la costumbre aquella.
En Lima, así como en todo el Perú, los carnavales tienen  sus inicios en la Colonia, asociados a la  festividad de semana santa. En la República irán desligándose de lo sacro y ganando autonomía, paralelamente la autoridad pugnará por normarlos y eliminar su sentido trasgresor. Manuel Atanasio Fuentes describe los carnavales que vivieron a mediados del XIX y  que comenzaban el domingo anterior al inicio de Cuaresma: “… los días previos en sendos bandos se anunciaban su prohibición. Durante tres días se consumía aguardiente en exceso y la ciudad era recorridas por bandas con “caras horriblemente pintadas” y “fachas de furia”, armados con el “arsenal” de carnestolendas, e iban atacando transeúntes, coches y a la propia policía que intentaba poner orden”.
Carlos Prince dice: “…por mediados del siglo XIX, llamaba la atención y eran de temer, los grupos de “negras y zambas” que se apoderaban de las acequias donde arrojaban a hombres “de su clase”. Salían al encuentro de todo transeúnte con sus mates de agua en las manos, al tiempo que gritaban: "Agua bendita". Si los que pasaban eran “gente decente” se le exigía una contribución para que no ser arrojados a estos “albañales”. Si la persona, al oi¬r aquello, no daba inmediatamente una moneda, le arrojaban agua sucia y, si no era lo suficientemente veloz para escaparse, lo bañaban en la acequia o era sumergido en el ri¬o.
Las mujeres “decentes” participaban desde los balcones y ahí recibían los “geringazos” de “agua de lavanda” (agua pestilente) o les arrojaban huevos con agua de color, harina o confites. Esta lucha simbólica no estaba exenta de “puñadas, pedradas y garrotazos” fruto del “desorden y el desenfreno”.
El carnaval era oportunidad de enfrentamiento al orden social represivo: Amores no permitidos o la posibilidad de tomarse una furtiva licencia para tocar un cuerpo femenino: “¡ Ay ¡ devorado ya por llama impura, osa tocar, cual sátiro lascivo, el seno de esa mísera hermosura.”. La sensualidad y los deseos saldrán a las calles.
En el carnaval el rol secundario y marginal de las mujeres queda destruido momentáneamente y pueden participar del poder liberador del carnaval; se verá a “barraganas”, “grupo de criadas”, “tropa mujeril”, “altas matronas” en actitud de “endiablada mujer”, “sexo encantador”, “damisela sutil” o “desenvuelta mulata”. Las señoritas de sociedad no dejaban de participar y  hacían que sus criadas aprovisionaran de agua sus balcones para que ellas, desde allí¬, mojaran a todo aquel que pasaba por la calle, ya sea a pie o a caballo.
En "El Comercio", de Lima del 14 de enero de 1845 la Intendencia de Policía publica un aviso advirtiendo a los hojaleteros que estaba prohibida la fabricación de las jeringas destinadas al juego de carnaval. En la edicion No. 2289 del 5 de febrero de 1847 de "El Comercio", la Intendencia de Policía hace saber que estando prohibido por dos años el juego de carnavales en la provincia de Lima, cuidará de mantener inalterable el orden público, del mismo modo que lo hizo en el 45 y 46. ¡Bravos nuestros antepasados jugando carnavales para que ya los prohibieran a mediados del siglo XIX!. Carlos Prince, en su obra "Fiestas religiosas y profanas", Lima 1890, dice: Fue imposible hacer que los carnavales desaparezcan y que ni siquiera las prohibiciones de la policía, para que no se juegue con agua, han podido evitar que se arroje agua de los balcones y se juegue en las calles. Grupos de personas con las caras pintadas de todos los colores, recorrían las calles llevando consigo un arsenal de pinturas en polvo con lo que pintaban a todo aquel que se les cruzara en su camino. Eran tres días de locura, desorden y completo desenfreno donde las jeringas, baldes, bateas y tinas eran las armas de combate del carnaval.
Los bailes de mascaras, que suelen llevarse a cabo por temporada de carnaval, tienen sus orígenes también por mediados del siglo XIX. En 1852,  "El Comercio"  comenta sobre un baile de mascaras  en el Teatro de Variedades, actual quinta cuadra del Jr. de la Unión, donde unas doscientas personas bailaron hasta la zambacueca o zamacueca. También comenta que hubo cena, brindis y abundancia de trompadas en los bandos allá reunidos.
En el Perú, febrero es el mes de los carnavales y aunque ya no se celebra como antes, durante tres días feriados, de todas maneras esa vieja costumbre perdura en todo el Perú.

radio receptor antiguo(Moquegua, 13 febrero 2014).- La radio recibe por tercer año consecutivo un merecido homenaje, gracias a una iniciativa de la UNESCO que decidió instaurar el Día Mundial de la Radio cada 13 de febrero, fecha que en que la ONU creó la Radio de las Naciones Unidas en 1946.

Sobre esta importante celebración la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, señaló que “en esta era de nuevos medios de comunicación, la radio sigue siendo el medio por excelencia, ya que puede transmitir cualquier mensaje a cualquier lugar en cualquier momento"

"Da voz a los sin voz, a los pobres, a las minorías o a las mujeres. (…). Por estas razones, debemos aprovechar el poder de la radio para tender nuevos puentes de respeto y entendimiento entre los pueblos”, declaró.

Al respecto, cabe señalar que pese a los grandes avances en la tecnología de las comunicaciones, que permiten transmitir mensajes a gran velocidad y en los más diversos formatos, la radio sigue siendo el medio con mayor audiencia en todo el mundo. De hecho, tiene una cobertura capaz de alcanzar a 95 por ciento de la población mundial.

Al ser un medio informativo barato que requiere una tecnología relativamente simple, la radio llega a comunidades remotas y grupos marginalizados.

"El 13 de febrero es el Día Mundial de la Radio - un día para celebrar la radio como medio (...) para alentar a las principales redes y radios comunitarias a promover a través de las ondas el acceso a la información, a la libertad de expresión y a la igualdad de género", dice el portal web de la Unesco, en su reseña de la fecha.

A nivel local, el dramaturgo, Alonso Alegría, autor del libro "OAX, crónica de la radio en el Perú", ha dicho que este medio es capaz de llegar hasta el último habitante del país.

"La frase que dice que la radio está más cerca de la gente es totalmente cierta. Y no solo eso, la gente le tiene mucha confianza", asegura.

En nuestro país las emisiones radiales están definidas por las estaciones musicales y las noticiosas.

EN MOQUEGUA

La historia de la radio debe haber comenzado en los años 50 a 60 con las primeras estaciones radiales como Radio Filarmónica, Radio Moquegua, Radio Hogar y después se aperturaron otras que han poblado el día moqueguano.

diablada pnp(Puno, 12 febrero 2014).- Con 91.24 puntos sumados en los concursos de Trajes de Luces y Parada y Veneración a la Virgen María de La Candelaria, la “Asociación Cultural Incomparable Gran Diablada Amigos de la Policía Nacional del Perú”, alcanzó el campeonato de la festividad más importante del Perú y Latinoamérica.
El dinamismo, el uniforme desplazamiento y la originalidad en la coreografía, le permitió al conjunto policial campeonar en la festividad.
El segundo lugar fue para los Caporales Centralistas de Puno, quienes el último domingo habían demostrado ser los mejores en el Estadio Enrique Torres Belón, mientras que la Morenada Laykakota (campeón del 2012), se ubicó en el tercer lugar.

moquegua antigua1(Moquegua, 24 enero 2014).- La Batalla de Moquegua fue un encuentro bélico de la guerra de independencia del Perú, que tuvo lugar el 21 de enero de 1823 en las inmediaciones de la villa de Moquegua, capital del departamento del mismo nombre. Durante este enfrentamiento el Ejército Libertador del Sur al mando del general argentino Rudecindo Alvarado fue completamente destruido por el Ejército Real del Perú al mando del general José de Canterac. Fue un serio descalabro para los independentistas; de los 4.300 hombres que partieron de Lima sólo retornaron aproximadamente 1.500.

Antecedentes
Tras la batalla de Torata el ejército unido habíase retirado a la villa de Moquegua con la intención de reorganizar sus fuerzas. Por el lado realista no se pensaba dejar escapar otra victoria, segura de tal manera que tras recibir los refuerzos de la división  del general José de Canterac, el ejército real pasó a la ofensiva.
A las 8 a.m. del día 21 de enero los realistas avistaron al ejército unido había formado en batalla teniendo su izquierda apoyada en las casas de Moquegua. Su línea  se extendía a lo largo de un barranco a trechos escarpado y pedregoso, quebrada del cementerio, mientras que el camino real Moquegua Samegua que atravesaba el barranco había sido convenientemente protegido por su artillería no así la derecha de su línea formada por una árida elevación que se encontraba desguarnecida.

Para atacar, el general en jefe José de Canterac formó al ejército real en dos divisiones, la primera a órdenes del brigadier Valdés debía marchar ocultándose tras una colina contra por la derecha enemiga, atravesar el barranco y posicionarse de la elevación mencionada a fin de flanquear a los independentistas. Canterac junto al general Monet al mando de la segunda división avanzarían de frente en columnas paralelas buscando concentrar el fuego enemigo y permitir a Valdés ocupar la posición indicada.
La batalla
Tan pronto como la división de Canterac se puso a tiro principió la batalla. Los independentistas concentraron todos sus fuegos en atacar a las fuerzas que tenían enfrente pero al descubrir Alvarado la rápida marcha de Valdés sobre su flanco derecho destacó una guerrilla apoyada por un batallón para interceptarlo. Pero el batallón del Centro que mandaba Espartero, con un brazo en cabestrillo, batió y dispersó las fuerzas contrarias permitiendo que el resto de la división Valdés se posicionara en la derecha del ejército unido.
Apercibido de esta ventaja Canterac ordenó avanzar en guerrilla a los batallones Burgos y Cantabria quienes sufrieron numerosas bajas mientras la altura permitió a la artillería independentista utilizar su metralla. Parte de la caballería realista, Los Granaderos de la Guardia cargó sobre la artillería patriota, logrando apoderarse de sus piezas, pero perdiendo 50 individuos en el ataque, entre ellos a su comandante Manuel Fernández.
Flanqueada su posición por la división de Valdés y coronadas las alturas del barranco por los batallones de Monet al promediar la una de la tarde, el ejército unido se dispersó abandonando desordenadamente el campo a excepción de la caballería rioplantense constituida por los “Granaderos a Caballo de San Martín” bajo las órdenes del comandante Juan Lavalle a quienes se les ordenó cubrir la retirada. Cuando la caballería realista del comandante Francisco Solé se lanzó en persecución de los dispersos, los Granaderos cargaron sobre la caballería realista deteniéndola y logrando evitar que los infantes fueran cercados y pudieran alejarse. Varias veces repitió el regimiento esta acción ganándose el respeto de los jefes realistas ante tan bizarro proceder. Finalmente superados en número, la mayoría murió sableada o capturada; de los 400 hombres que componían el cuerpo sólo quedaron 180 cuando la caballería realista detuvo la persecución. El General español García Gamba describía: “ A favor de una ventaja que ofrecía el terreno los bizarros granaderos de los Andes cargaron a los cazadores montados y resistidos y rechazados por estos fueron la mayor parte de aquellos acuchillados y rendidos, acabando casi así el regimiento más justamente afamado que hasta entonces habían tenido los independientes...”5.
“Aquí dejó de existir el famoso regimiento de los andes que formaba el principal nervio de la caballería enemiga, y que tanto se había hecho respetar en Chile, en el Perú y en Quito por su buena disciplina y por su extraordinario valor...”  afirmaba el Historiador español Mariano Torrente6
Consecuencias
El balance de la batalla fue desastroso para los republicanos quienes tuvieron 700 hombres muertos y más de 1.000 prisioneros. Del lado realista fueron particularmente diezmados el batallón Cantabria y el primer Escuadrón de Granaderos de la Guardia que perdió la mitad de sus soldados entre ellos a su comandante Fernández "uno de los oficiales de mayores esperanzas del ejército español". Las bajas totales realistas fueron estimadas en 150 muertos y 250 heridos.
Las noticias de Moquegua llegaron a Lima el 3 de febrero causando gran consternación entre los republicanos. Para reparar este desastre militar, la Junta Gubernativa ordenó el alistamiento general de ciudadanos desde la edad de 15 años, reclutar para el ejército la tercera parte de los esclavos de la capital y la quinta parte de quienes residían fuera de las murallas, se impusieron cupos en víveres y dinero para la guerra y se dictaron otras medidas de urgencia. Sin embargo, se generó una honda crisis política que culminó con el Motín de Balconcillo, primer golpe militar de la historia republicana del Perú, y la proclamación de José de la Riva Agüero como Presidente de la República.
La batalla de Moquegua significó el fin del ejército unido chileno-argentino que cruzara los andes, liberara Chile y a cuya cabeza proclamara don José de San Martín la independencia peruana el 28 de julio de 1821, en adelante dejaría de existir como una fuerza efectiva de combate,9. Ninguna unidad chilena volvería a combatir en la guerra de independencia peruana; tras la sublevación del Callao únicamente 80 granaderos de los andes continuarán combatiendo en el bando independentista hasta la batalla de Ayacucho. “La jornada desgraciada de Moquegua ha concluido con el ejército de Chile, i solamente quedan algunas reliquias que en nuestro país podrán organizarse. El batallón número 4 ha quedado con 300 i pico de plazas, el número 5 con 60 i tantas, el número 2 con 80. No hemos recibido un recluta porque no los hai en abundancia, i los pocos que vienen son para el ejército del Perú”. Carta del general Pinto a O'Higgins fechada en Bellavista el 11 de abril de 1823.
Para el Ejército Real del Perú la campaña fue no sólo una gran victoria militar sino también moral que fortaleció al partido realista y permitió que Lima fuera ocupada, tras ser abandonada por los republicanos, el 18 de junio ante las vivas de la población que simpatizaba con su causa. Por sus distinguidas acciones fueron ascendidos al grado superior los oficiales Jerónimo Valdés y José de Canterac entre otros.
Después de la batalla, por su preferencia hacia la independencia, la Ciudad de Moquegua fue sometida a 15 días de horror y saqueo general. El dinero en efectivo robado, las recuas confiscadas y los daños causados en viñas y bodegas del valle fueron por un valor de 3 millones de pesos, los cuales no fueron reconocidos por la nueva República Peruana, hasta 1871, por ser parte de la deuda española. Ésta no era aceptada por el Perú hasta que España reconozca nuestra independencia.

Mgr. VICTOR CASANOVA VELEZ
                                                                                                              Director Regional de Archivo Moquegua

torata temploPor: Magister Víctor Casanova Vélez Director de Archivo Regional Moquegua

(Moquegua, 21 enero 2014).- Tras el retiro de San Martín del Perú, el mando del Ejército Unido Perú, Chile y Río de la Plata, recayó en el general Rudecindo Alvarado. Su objetivo de consolidar la independencia peruana derrotando al grueso de las tropas reales en el sur y la sierra central del país. Los primeros días de octubre 1822 partió del Callao la expedición de Alvarado compuesta por 4.300 efectivos y 10 piezas de artillería; el 6 de diciembre desembarcó en Arica y ocupó Tacna. Allí, en lugar de aprovechar el efecto sorpresa de su desembarco dejó pasar los días sin tomar decisiones ofensivas.

Por el contrario, el virrey La Serna ya sabía sobre la presencia de sus contrarios. Ordenó al brigadier Jerónimo Valdés,  marchar inmediatamente a Arequipa para comandar las tropas acantonadas en esa ciudad, 1,500 soldados de las tres armas, y enfrentarse a Alvarado. También dispuso que el general Canterac viniese desde la sierra central hacia a Puno, a marchas forzadas “ a toda hostia” para contener un posible avance independentista en el Alto Perú. Canterac excedió los límites de esa orden poniéndose él mismo al frente de sus tropas para llegar a Puno y de inmediato avanzar hacia Torata para unirse a Valdez. Él "…ansiaba hallarse en todas partes donde hubiera mayor riesgo: esta ambición era eminentemente honrosa…".

En los días siguientes. Valdés atacó Tacna, plan frustrado por perder el camino durante la noche; descansó a sus tropas y cabalgaduras en  Calana. El ejército de Valdés perseguido y hostilizado, calculadoramente se retiró hacia Torata; aquí llegó los primeros días de enero. Consciente de su inferioridad numérica, su plan era atraer al enemigo hacia el camino por donde venía el ejército de Canterac desde Puno.  Ocupó las estratégicas alturas de Valdivia (Ilubaya), decidido a resistir hasta lo último en espera de al ayuda de Canterac; juntos superaban en número al ejército independentista. Mientras tanto, el general Rudecindo Alvarado, con mucha lentitud dirigía el grueso del Ejército Unido desde Moquegua hacia Torata; su objetivo era batir a Valdés. El día 19 de enero de 1823 las avanzadas realistas avistaron al ejército independentista que avanzaba en masa sobre sus posiciones.  Valdez esperó en su posición muy ventajosa.

Fuerzas enfrentadas

La derecha de los independentistas, estaba constituida por los dos batallones de la Legión Peruana de la Guardia (aquí estaban los peruanos, torateños entre ellos; también Domingo Nieto); tras ellos, los Granaderos de los Andes formados por San Martín y dos piezas de artillería. El centro por el Regimiento del Río de la Plata (los Batallones de los Andes) y la izquierda formada por los Batallón Nº 4 y Nº 11 de Chile. Los realistas, ocupando ventajosas posiciones defensivas, en las alturas de Valdivia o Ilubaya, formaban con el Batallón del Centro a la izquierda y 50 cazadores montados; el regimiento Gerona estaba a la derecha, y el grueso de su caballería se encontraba a retaguardia.

La batalla
El combate se inició a las 9 de la mañana con un vivísimo tiroteo, las tropas reales hacían fuego por escalones retirándose lentamente hacia las alturas de la posición que ocupaban. Por su parte las fuerzas del Alvarado atacaban en columnas paralelas sostenidas por la reserva y los Granaderos de los Andes. Alvarado adelantó los batallones de los Andes sobre la derecha realista; por la forma en que se ejecutó este movimiento fue calificado como "débil y falto de arte", por la oficialidad española. Viendo este error, Valdez ordenó a las compañías del Gerona formadas por soldados españoles peninsulares, fogueados en las guerras contra Napoleón, atacaran a los independentistas los que aún se encontraban en marcha. La carga al mando del Coronel Cayetano Ameller , al grito de Viva el Rey se lanzaron cuesta abajo rompiendo la izquierda enemiga, cuyos soldados dispersos arrastraron con ellos la única infantería de reserva de su línea. Viendo el éxito de esta acometida, Valdés ordenó el ataque pronto y general de toda la infantería y caballería disponible. El resto del Gerona al mando de su 2do jefe Domingo Echizarraga atacó al Regimiento del Río de la Plata mientras que Espartero con su Batallón del Centro cargó contra la Legión Peruana; la resistencia del ejercito unido fue encarnizada pese a la desventaja a tener que resistir un ataque que le venía de arriba abajo. A los españoles les costó declarar la victoria en su favor; tanto Valdés como Espartero y Ameller fueron heridos y perdieron los caballos que montaban. La victoria costó a los realistas 250 hombres que el jefe de Estado Mayor calificó como "casi irremplazables por su calidad". Sin embargo las pérdidas del ejército unido fueron mucho mayores; ascendieron a 500 soldados fuera de combate entre muertos y heridos, los realistas las calcularon en 700 bajas, inclusos 27 oficiales heridos que fueron capturados.

Caía la tarde, a eso de las 5 p.m, cuando los realistas estaban conteniendo exitosamente el avance de sus enemigos y Valdés defendía las penúltimas alturas de Torata, hizo su aparición en el campo realista el general Canterac quien habiéndose adelantado con sus ayudantes, sus banderas y clarines a la división que mandaba comunicó la cercanía de los refuerzos realistas; esta noticia aumento la moral de los soldados de Valdés y le hizo creer a Alvarado que la oportunidad se había perdido. Ordenó el retiró hacia Moquegua mientras que el realista se ocupó de recoger el botín y asistir a los heridos de ambos bandos que quedaron regados en el campo, en esta labor se distinguió el padre Alvino Odena.

Al día siguiente se unió a la división de Valdés la que mandaba Canterac, con este refuerzo el ejército realista alcanzaba un número similar al de sus contrarios, 1.765 soldados de infantería y 757 de caballería lo que unido a la reciente victoria les daban confianza en un próximo triunfo.
CONCLUSIONES DEL SACRIFICIO DE LOS CAIDOS EN TORATA.
Ser profesional  es “hacer las cosas bien, con eficacia y con eficiencia”.
El heroísmo  de los combatientes no vale nada si al frente está un jefe dudoso, sin  la sagacidad de tomar decisiones oportunas para aprovechar las oportunidades. Si éstas no se aprovechan en el momento que se presente, después, será tarde; nunca se volverán a presentar.
Torata y Moquegua se sacrificaron  por” Ser libres del despotismo de la corona española”; la mala estrategia empleada tiró todo por la borda y nuestra región siguió saqueada por España hasta el 5 de enero de 1825, cuando se retiraron definitivamente los ocupantes españoles.
Fuentes
1.    Manuel de Mendiburu, Diccionario histórico-biográfico del Perú‎ pág. 147
2.    Mariano Torrente, "Geografía universal física, política é histórica" Tomo II pág. 487
3.    Abad de Santillán Diego, Historia argentina‎ pág. 77, etc.

moquegua pintura10Por: Magister Víctor Casanova Vélez (Director del Archivo Regional Moquegua)(Moquegua, 19 diciembre 2013).-

TEATRO
La primera referencia de una compañía de teatro en Moquegua data de  1842; llegó  la Compañía española donde actuaban D. Juan Pérez y de la actriz de carácter Da. Isabel Podio. Aquí nació su hija María Amalia Pérez Podio, importante actriz de teatro en España.

En el programa que la Junta de Notables preparó para festejar el Primer Centenario de la Independencia  Nacional el 28 de julio de 1921, publicado en “La Reforma”, consideró la Gran Función de Gala Teatral el 28 de julio, en el Teatro Bolognesi. Estas funciones se repitieron en la noche del 29 y 30 de julio. El día 29 se presentó la obra “Andreína”  “…drama de Victoriano Sardou donde se muestra el temperamento de Francisca Bertini”.

En 1897, Don Domingo Enrique Vargas, “hombre de refinado gusto artístico” fundó la Compañía Teatral De Aficionados, “…con el loable propósito de reunir fondos para dedicarlos a fines de asistencia social,  realizar obras de ornato urbano,…contó con el  apoyo de la juventud de la sociedad local y  se“…permitió larga y fecunda actuación”. Se, levantó del letargo a la actividad teatral, provocada por la destrucción del Ferrocarril Ilo-Moquegua, en 1880 que aislaba a Moquegua del exterior. Sus artistas fueron: Manuel Francisco Diez Canseco, Armando Fernández Dávila, “el más notable, de todos ellos, un magnífico actor”; David A. Díaz, Augusto Maura, Miguel Tumba y Sánchez, Benito del Solar, entre otros. La primera y única dama de la Compañía fue la Sra. Fidelma Valdivia de Tumba; luego destacaron Isabel Becerra De La Flor, Aurora Nieto, Esther Maldonado. Sus representaciones en el teatro “Bolognesi”, de la Alameda, generaban  expectativa y era un lleno total  de palcos, platea y galería.  En el siglo XXI  no hay actividad teatral. 

VELADAS  LITERARIO-MUSICAL
En el Cine Teatro Mariscal Nieto se realizaron más de cuarenta años de “Veladas literario-musicales” organizadas por el Colegio La Libertad, Santa Fortunata, Juan XXIII, la ESEP “José Carlos Mariátegui”;  institución que se prestigie de importante realizaba la velada  institucional. El impulsor fue el Prof. Herberth De la Flor,  pianista y director de escenario. En ellas se rescató a los artistas estudiantiles del canto, la danza, la poesía y el teatro. Hoy sólo son un agradable recuerdo.

CENTROS MUSICALES:
Miguel Ángel Fernández Dávila Cornejo, junto a jóvenes cultores del canto, Darío Vargas,  Rubén Vargas,  Efraín Rivera,  Luis Trabuco,  Víctor Manuel Casanova,  Manuel Dávila,  Raúl Murillo, Bernardo Kuón, entre otros, fundaron la Sociedad Filarmónica “Unión Juvenil” el 11 de Abril de 1933. Las actividades que se desarrollaron desde su primer local de calle Arequipa,  en la calle Moquegua, “la casa del pato Barrios”, hasta su incendio en 1962, y  en su actual local de calle Ayacucho, convirtieron  a esa Institución en el principal centro artístico de Moquegua.

AUDICIONES RADIALES
A través de “Radio Moquegua de la Sociedad Filarmónica”, se difundía la cultura en Moquegua. Por su teatrín del segundo piso, desfilaron talentos Moqueguanos, conocidos y valorados por la colectividad. ¿Hay  audiciones radiales hoy?

LOS TEATROS Y CINE :
El Teatro “Bolognesi”, ubicado frente a la Alameda, fue el centro de la cultura moqueguana durante décadas. En ese solar se construyó el Cine “Bolognesi” y hoy es el Auditorio “Amauta” de la UJCM.

Durante tres décadas, en el “Cine Teatro Mariscal Nieto” se presentaron obras teatrales, caravanas artísticas nacionales con artistas famosos: Lucho Barrios, Pedrito Otiniano, Anamelba, Carmencita Lara, los Embajadores Criollos, Jesús Vásquez, Los Chamas, los Doltons, o extranjeros como Rafael Infante. Además era sala cinematográfica donde se  espectaba una película diaria diferente y en blanco y negro, del cine mexicano y los domingo películas en tecnicolor y cinemascope. La función femenil del viernes, la doble película del sábado, función noche; las matinales y matinée dominicales para niños y adolescentes enamorados, la vermouth elegante del domingo y  los “episodios” de los miércoles. Un preámbulo musical alegraba el atrio del cine antes de iniciar las funciones. Era el lugar para el roce social, y distracción ¿Hoy tenemos donde ir a expectar las últimas películas?

EL PERIODISMO ESCRITO
Miguel Ángel Fernández Dávila Cornejo, en 1930, fundó el Centro Social “Confraternidad Juvenil” “…para, emanciparnos de todas las necedades del mundo, egoísmos, envidias, intereses…”. En su seno nació “Juventud”, quincenario independiente, literario e ilustrativo,  para “…aquellos jóvenes faltos de energía, de criterio propio…” (Juventud N°22).

“La Reforma”, semanario fundado en 1886 fue dirigido por Enrique La Torre, el Dr. Daniel Becerra Ocampo, y Carlos Linares Medina. “...Escuela abierta y generosa…En sus páginas se encuentra el acontecer cultural y social…la  política y; las  animadversiones y mezquindades que separaban y enconaban el diario vivir”. ¿Hay un periódico moqueguano hoy?

CONCLUSIÓN: Según la Teoría del Progreso, el devenir histórico de un sociedad humana  es un proceso irreversible  avances, de etapas sucesivas, cada una de mayor progreso que la anterior.  Según la Teoría del Corsi Ricorsi, de Juan Bautista Vico, la historia es un proceso de avance y retroceso  cíclico. Comparando el desarrollo cultural de la Ciudad de Moquegua en siglo XIX y el actual, ¿Cómo es el devenir histórico nuestro? y ¿por qué?.

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